Son invisibles al ojo humano, pero terminan entrando en nuestro organismo con cada sorbo. Beber agua embotellada es un hábito cotidiano. Lo asociamos con pureza, seguridad y confianza. Pero, bajo el microscopio, la historia es diferente. Investigaciones científicas detectaron altos porcentajes de microplásticos, fragmentos menores de 5 mm, en la mayoría de muestras de agua embotellada analizadas a nivel internacional. Pero la pregunta clave no es solo si están presentes, sino cuánto ingerimos. Un análisis publicado en la revista Environmental Science & Technology estima que una persona puede ingerir entre 39,000 y 52,000 partículas de microplástico al año a través de alimentos y bebidas. Sin embargo, quienes consumen exclusivamente agua embotellada podrían añadir hasta 90,000 partículas adicionales anualmente. En términos prácticos, esto puede duplicar la exposición total frente a quienes consumen agua segura de otras fuentes. La mayoría de estas partículas proviene del propio envase. La ciencia aún investiga los efectos exactos en la salud humana. Algunos estudios experimentales sugieren posibles procesos inflamatorios y estrés celular, pero todavía no existe un consenso definitivo sobre el impacto a largo plazo. Lo que sí está claro es que la exposición es cada vez mayor y constante.
Buenas Noticias, de lunes a viernes a las a las 6:00, 22:00 y 00:00. siempre por el canal 12.1 en señal abierta y el 39 y 739 HD por la señal de Movistar TV.